Llega el otoño y, con él, la escena que se repite en tantos hogares: más pelo en el cepillo, en la almohada y en el desagüe de la ducha. Antes de alarmarte, una buena noticia: en la mayoría de los casos es un fenómeno normal y transitorio.
Por qué se cae más pelo en otoño
El cabello crece por ciclos: cada folículo alterna fases de crecimiento, reposo y caída. Diversos factores estacionales hacen que una mayor proporción de cabellos entre en fase de caída de forma sincronizada tras el verano, y el resultado se nota semanas después: la famosa caída otoñal.
A esa sincronización contribuyen la exposición solar acumulada del verano, los cambios de rutina y, en algunas personas, el estrés de la vuelta a la actividad.
Cuándo es normal y cuándo no
La caída estacional es difusa, dura unas semanas y no deja zonas despobladas. Conviene consultar cuando ocurre algo distinto:
- La caída se prolonga más allá de unas semanas o va a más.
- Notas pérdida de densidad visible: más cuero cabelludo, coleta más fina.
- Aparecen zonas concretas con menos pelo o placas.
- Se acompaña de picor, descamación o molestias.
En esos casos, la caída puede corresponder a un efluvio telógeno mantenido o al inicio de una alopecia que conviene diagnosticar pronto.

Qué hacemos en consulta
La tricoscopia digital nos permite ver el estado real de los folículos y diferenciar una caída estacional de un problema que requiere tratamiento. Si todo está bien, te quedas tranquilo; si hay algo que tratar, lo cogemos a tiempo — que es cuando mejor funciona todo.
Si este otoño la caída te está pareciendo distinta a la de otros años, no te quedes con la duda: una valoración rápida la resuelve.




