Nos lavamos el pelo miles de veces en la vida y, sin embargo, pocas rutinas acumulan tantos malos hábitos heredados. Estos son los errores que más vemos en consulta — y sus soluciones, fáciles.
1. Lavarlo «lo menos posible» para que no se caiga
El mito estrella. El lavado no arranca cabello sano: desprende el que ya estaba en fase de caída. Un cuero cabelludo limpio es un cuero cabelludo más sano; la frecuencia adecuada depende de tu tipo de piel, no del miedo.
2. Aplicar el champú en las puntas
El champú es para el cuero cabelludo, que es donde se acumulan sebo y residuos; la espuma que baja al aclarar es suficiente para las puntas. Y el acondicionador, justo al revés: de medios a puntas, evitando la raíz.
3. Agua muy caliente y fricción enérgica
El agua muy caliente irrita el cuero cabelludo y deshidrata la fibra. Mejor agua templada, masaje con las yemas —nunca con las uñas— y secado a toques con la toalla, sin frotar.
4. Ignorar la caspa persistente
Si la descamación no cede con un champú habitual, no es «caspa normal»: puede ser dermatitis seborreica, que tiene tratamiento específico. Insistir con productos cosméticos solo cronifica el problema.
5. Plancha y secador a máxima potencia a diario
El calor extremo y diario debilita la fibra capilar. No hay que renunciar a las herramientas: basta usar protector térmico, moderar la temperatura y dar descansos al cabello.
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Cada cabello y cada cuero cabelludo tienen sus necesidades. En nuestra consulta de cuidado del cabello analizamos los tuyos y te damos una rutina concreta, con criterio médico y sin productos milagro.


