Diferencia entre lunar y verruga: cómo distinguirlos

Por Dr. Rubén Arenas Ore

Director Médico · Dermatólogo · Tricólogo · Medicina Estética

Publicado el 21 de octubre de 2026

Actualizado el 28 de octubre de 2026

6 minutos de lectura

Diferencia entre lunar y verruga

Encontrar una pequeña lesión elevada o una mancha en la piel puede generar dudas sobre si se trata de un lunar o de una verruga. Aunque ambas son muy frecuentes, su origen y características son diferentes. Conocer la diferencia entre lunar y verruga puede ayudarte a observar mejor tu piel, pero no sustituye a una valoración dermatológica cuando la lesión cambia, presenta un aspecto poco habitual o no sabes con certeza qué es.

Los lunares suelen ser lesiones pigmentadas formadas por células llamadas melanocitos, mientras que las verrugas comunes suelen estar relacionadas con una infección de la piel por determinados tipos del virus del papiloma humano. La apariencia puede orientar, aunque existen distintos tipos de lesiones que pueden parecerse entre sí.

¿Qué es un lunar y qué aspecto suele tener?

Un lunar, también denominado nevus, es una lesión cutánea muy habitual. Puede estar presente desde el nacimiento o aparecer durante la infancia y la adolescencia. La mayoría son benignos y no requieren tratamiento.

Su color puede variar desde el tono de la propia piel hasta diferentes tonalidades de marrón, e incluso ser rosado o más oscuro. Habitualmente presentan una forma redondeada u ovalada, bordes definidos y una apariencia relativamente uniforme.

No todos los lunares son planos. Algunos pueden sobresalir de la piel y presentar pelo en su superficie, algo que puede hacer que se confundan con otras lesiones. Lo más importante es conocer cómo son habitualmente los lunares de tu piel y prestar atención a posibles cambios en su tamaño, forma, color o aspecto.

¿Cómo es una verruga?

Las verrugas son crecimientos benignos de la piel que, en muchos casos, están causados por el virus del papiloma humano. Pueden aparecer en diferentes zonas, aunque son frecuentes en manos, dedos, pies, rodillas, cara y otras áreas sometidas a pequeños traumatismos o al afeitado.

Su aspecto es variable. Algunas presentan una superficie rugosa y elevada, mientras que otras pueden ser planas o más lisas. También pueden ser del mismo color que la piel, grisáceas, marrones, blanquecinas o rosadas.

En determinadas verrugas pueden apreciarse pequeños puntos oscuros en su interior, correspondientes a vasos sanguíneos. Además, al tener un origen vírico, pueden extenderse a otras zonas de la piel o transmitirse mediante contacto.

¿Cuál es la diferencia entre lunar y verruga?

La principal diferencia entre lunar y verruga está en su origen. El lunar es una proliferación de células pigmentarias, mientras que la verruga común tiene habitualmente un origen infeccioso relacionado con el VPH.

El tacto también puede ofrecer algunas pistas. Muchos lunares tienen una superficie lisa y relativamente uniforme, mientras que determinadas verrugas presentan una textura más áspera. Sin embargo, esta diferencia no siempre es evidente.

El color tampoco permite realizar un diagnóstico por sí solo. Tanto los lunares como las verrugas pueden presentar distintas tonalidades y algunas lesiones benignas, como las queratosis seborreicas o los acrocordones, también pueden confundirse con ellas.

Por eso, aunque observar el aspecto resulta útil, no conviene diagnosticar una lesión únicamente por su forma o color.

Señales que indican que un lunar debe revisarse

La mayoría de los lunares son benignos, pero algunos cambios justifican una valoración dermatológica. Una referencia útil es la conocida regla ABCDE, que presta atención a la asimetría, los bordes irregulares, la presencia de diferentes colores, el diámetro y, especialmente, la evolución de la lesión.

También conviene consultar si un lunar empieza a crecer, cambia de aspecto, pica de forma persistente, sangra sin una causa clara o resulta diferente al resto de lunares de la persona.

Estos signos no implican necesariamente que exista un problema grave, pero sí hacen recomendable una valoración profesional.

¿Se pueden eliminar lunares y verrugas?

Tanto los lunares como las verrugas pueden tratarse, pero la técnica utilizada depende del tipo de lesión y del diagnóstico.

En el caso de las verrugas, existen tratamientos como la crioterapia y determinados tratamientos tópicos, entre otras alternativas. La elección dependerá de su localización, tamaño, número y características.

Los lunares pueden eliminarse cuando producen molestias, por razones estéticas o cuando el especialista considera necesario estudiarlos. En determinados casos, el tejido retirado puede analizarse para confirmar su naturaleza.

No es recomendable cortar, quemar o intentar retirar una lesión en casa, especialmente cuando no existe un diagnóstico previo.

Ante una lesión dudosa, mejor realizar una valoración

Conocer la diferencia entre lunar y verruga ayuda a entender mejor las lesiones habituales de la piel, pero su aspecto puede variar considerablemente. Una lesión elevada no tiene por qué ser una verruga, del mismo modo que un lunar no siempre es una mancha plana y marrón.

Si has detectado una nueva lesión, has observado cambios en un lunar o no sabes exactamente qué tipo de alteración tienes en la piel, en Arenas Clínica Médica podemos realizar una valoración dermatológica y orientarte sobre el diagnóstico y las posibles opciones de tratamiento. Revisar una lesión antes de intentar eliminarla permite actuar con mayor seguridad y elegir el procedimiento más adecuado en cada caso.

La textura, la forma y la evolución pueden ofrecer pistas, pero no siempre permiten diferenciarlos con seguridad. Si la lesión es nueva, cambia o genera dudas, lo recomendable es que la revise un dermatólogo.

Sí. Las verrugas pueden presentar diferentes tonalidades, incluido el marrón, por lo que el color por sí solo no permite distinguirlas.

No. Los lunares no son lesiones contagiosas. Las verrugas víricas, en cambio, pueden transmitirse a otras zonas del cuerpo o entre personas mediante contacto.

No. Son lesiones de origen diferente. Una verruga no se transforma en un lunar, aunque algunas lesiones pueden tener una apariencia similar.

Conviene consultar si cambia de forma, tamaño o color, presenta bordes irregulares, sangra, pica persistentemente o muestra una evolución diferente a la habitual.

No es recomendable intentar cortar, quemar o eliminar una lesión sin saber exactamente qué es. En el caso de los lunares, además, los métodos caseros pueden dificultar el diagnóstico y provocar infecciones o cicatrices.

El contenido de esta página tiene carácter informativo y no sustituye una valoración médica individual.

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